Mientras más leo, menos me enamoro

Mientras más leo, menos me enamoro

Martes, Febrero 14, 2017
Alejandra Ladino

No sé si lloré mucho por la muerte de Augustus Waters en ‘Bajo la misma estrella’, o admiro la valentía de Jacob Jankowski en ‘Agua para elefantes’ o porque he visto mucho ‘The Notebook’ y me enternece mucho Ryan Gosling, aunque Noah escribió 365 cartas, pero nunca la llamó, ni la buscó. Pero el caso es que para mí hay más amor en los libros, y no sé si me afectó tanto que me elevó las expectativas tanto que a mí un ‘whatsapp’ me parece tan normal mientras otros se mueren por recibirlo. (Lee también: En San Valentín, música para la cama)

Y es que cuando uno se entera de los romances de los amigos, de los compañeros de trabajo o cuando chismosea en Twitter, siente que ya el amor y el romanticismo vale 3, como que ahora es mejor un mensaje de buenos días, que una llamada, o una videollamada que una visita.

Si todo esto hubiera existido en el tiempo de Noah en The notebook, pues muy fácil, el man solo hubiera tenido que buscarla en Facebook y ya. Y eso es lo malo, uno queda con la sensación de que el amor como lo pintan en los libros ya no es igual, claro, es que no estamos en los 40s, pero es que ahora hablar con una personas es tan fácil que ya es aburrido, así a uno se le declaren por ‘inbox’, pero es que en los libros no es así, escriben cartas, regalan flores, cruzan mares, se montan en un avión solo para verla, yo no pido mucho, en serio, solo un poco de entrega.

Ahora la época más cursi y fastidiosa del año, que quizás algunos celebren como los gringos. 

Según Euroresidente, y es que no quiero citar páginas católicas, San Valentín habría servido como cura durante el reino de Claudio III cuando el Emperador decidió que todos los hombres jóvenes debían ser soldados, y prohibió el matrimonio. Valentín se daría cuenta de la injusticia del decreto y seguiría dirigiendo el rito de matrimonio para parejas jóvenes en secreto hasta que fue descubierto por Claudio quién lo encarcelaría por desafiarlo.

Y hay otras leyendas, pero basémonos en esta, un man se esconde para casar a los enamorados, lo cual no estaba bien, pero hacen lo imposible para hacerlo.

Como anécdota les cuento que también he tenido el infortunio de toparme con unos muy intensos y otros muy güevones, los primeros quieren que uno esté detrás de ellos todos los días y que encima se vean los fines de semana (si usted ha tenido cuentos en el trabajo, usted me entenderá) y otros, aunque interesantes, no la luchan, se alejan al primer desplante, y no digo que tenga que rogar, pero es que tampoco renuncie cuando no se le da a la primera.

Pero es bueno que se alejen, ahí uno se da cuenta que hay gente que le gustan las cosas fáciles, bueno no cosas, si me entienden.

Pero me ha pasado, y ya van a decir esta vieja solo ha tenido dos frustraciones y ya es una amargada, pues sí, no mentiras, yo creo en el amor, creo en las mariposas que puede sentir una persona en el estómago por ver a su amante, creo en los brillos no habituales en los ojos cuando se habla de su ‘crush’, pero no creo en el amor o interés que yo pueda sentir por otra persona, es que me aburro fácil, me aburro de lo que ya tengo porque quiero algo más.

Y no sé si es que no me intereso lo suficiente en otras personas que no sean mis amigas, esas que están en todo momento, que no importa cuánto tiempo dejemos de hablar, siempre podemos reírnos de cualquier meme, pero es así, tal vez tanto libro me jodió y me dejó pensando que el amor y la atracción es más que un mensaje culo por Whatsapp, un ‘post it’ con letra fea o una flor de lego.

Así que para este 14 de febrero, el cual no celebro, porque uno, para mí es una celebración gringa y espantosamente empalagosa y dos porque acá el día del Amor y la Amistad es hasta septiembre, pero si lo hiciera seguramente saldría con mis amigas a engordar, a criticar, a comprar ropa, que por cierto, como raro, Victoria’s Secret hace descuentos, pero básicamente haría eso.

Si quedó pensando sobre mi amargura cuando se habla del amor actual, sin sentido, mejor piense que soy ridícula. Que espero el día que un man me regale flores sin ninguna razón, que sea más interesante que interesado, que no se limite, y no lo digo por mí, sino que no limite sus ganas de aprender, de leer (porque si no lee, mejor que se aleje), que disfrute el silencio en compañía, que no le importe sentarse en un parque a ver las nubes, o que disfrute la luna, ok, me di cuenta que sí soy cursi. Pero por favor, no piense que yo planeo cómo va ser el ponqué del matrimonio en la primera cita, porque no, no me quiero casar, no quiero tener hijos, no me imagino atravesando una iglesia con un vestido blanco enorme, es un contrato, y simplemente el que quiere estar, está y que el que no, pues se va.

Facebook Twitter Google+ Share