Colombia y su amor por las "narconovelas"

Colombia y su amor por las "narconovelas"

Miércoles, Mayo 10, 2017
John Fredy Gil

Alias JJ es una producción del canal caracol que relata momentos en la vida de ‘’Popeye’’ el exjefe sicarial de Pablo Escobar. Una serie que cumplió con lo esperado: sexo, narcotráfico y muerte. No es para nada una sorpresa que este tipo de contenido sea el que se transmita en horario familiar o estelar, cuyos programas por lo regular se llevan la mayoría de los puntos en el rating nacional y un sinnúmero de premios nacionales como los Tv y Novelas o los India Catalina.

Desde hace más o menos ocho años este ha sido el secreto de los canales nacionales, en especial Caracol Televisión. Series y telenovelas que muestran el lado más oscuro de nuestro país, inspirados en Pablo Escobar y su historial delictivo han creado una línea de contenido que enaltece el crimen, la prostitución y la drogadicción como un estilo de vida exitoso y hasta divertido para muchos televidentes.

Pero lo cierto es que estas historias inspiradas en la vida real, en su mayoría desarrolladas en Antioquia, han dejado una sombra de muerte y dolor para muchos colombianos que quisieran poder dejar atrás el estigma de narcos y prostitutas que ante el mundo aun no hemos superado totalmente.

El problema es que, aunque muchos critican en redes sociales, blogs y todo tipo de material difundido especialmente en internet, este contenido criminal es el que más éxito tiene en el país, parece que criticamos y satanizamos algo que al final nos gusta. Puede que sea porque la programación en general de los canales privados del país no da para más y como consumidores hemos alimentado las ideas y proyectos de este tipo.

Alias JJ es una producción del canal caracol cuyo lanzamiento fue el pasado miércoles 8 de febrero en horario estelar, una típica serie de las que hablé anteriormente, pero esta serie tiene un detalle que ha indignado particularmente a muchas personas, la serie es inspirada en el ex jefe sicarial de Pablo Escobar, alias ‘’Popeye”.

John Jairo Velásquez Vásquez nació en Yarumal, Antioquia, el 15 de abril de 1962. Este hombre que luego de prestar servicio militar ingresó a la escuela de cadetes de la policía y que más adelante se incorporara en la escuela de grumetes de la armada nacional, no encontró su vocación en ninguna de dichas instituciones y luego de tener una carrera de delincuencia en Medellín se unió al cartel de Escobar, llegando a ser jefe de centenares de sicarios y tener al mando casi todas las operaciones delictivas del cartel.

Popeye ha confesado ser el autor de más de 200 homicidios, además de decenas de secuestros en los que resaltan algunos como el de Francisco Santos y el ex presidente Andrés Pastrana. Por estos crímenes fue condenado a 12 años de prisión de los cuales cumplió las tres quintas partes siendo liberado en el año 2014, este personaje que ha sido viral varias veces por sus declaraciones en redes sociales criticando a diferentes políticos o temas como el proceso de paz y la reforma tributaria, que también ha dicho públicamente querer aspirar a la presidencia del país ahora tiene su propia serie al aire y con uno de los índices de rating más altos del país.

Alias JJ tiene un gran éxito en los hogares colombianos y aunque a muchos no nos parezca la idea, no es algo nuevo, recordemos otras producciones que fueron un éxito en el país como Escobar o la serie producida por el canal RCN sobre la vida delictiva de los hermanos Castaño (Principales jefes de las autodefensas). Aunque en su lanzamiento tuvo algo de rechazo en redes sociales, dicha serie tiene un rating privilegiado y se nos olvidó una vez más que los productos audiovisuales de un país también reflejan su cultura y costumbres. ¿Es correcto hacer una apología al crimen? ¿Es correcto casi que crear un homenaje a un hombre que acabó con la vida de tantas personas? Sin darnos cuenta estamos premiando actos delictivos, la fama y dinero que recibe Popeye por asesinar, secuestrar y llenar de terror a Colombia va por nuestra cuenta. Así de simple.

Después nos da pavor ver cómo asesinan niños, cómo la prostitución infantil crece de manera descomunal, cómo el micro-trafico afecta nuestros barrios, somos una sociedad de doble moral que enaltece a los criminales y luego se queja por la delincuencia.

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