El vademécum de una ‘enfermedad’ social

El vademécum de una ‘enfermedad’ social

Jueves, Marzo 2, 2017
Diego León - @Leono8124

Para mayor comprensión de este artículo, es fundamental que usted apreciado lector, que se ha tomado 5 o 6 minutos de su tiempo para leer este texto, mientras almuerza, mientras se dirige a su trabajo, mientras camina, mientras se va a descansar, etc, tenga clara la respuesta a esta pregunta: ¿Cuál es la enfermedad que aqueja a todas las sociedades que existen en la tierra y que ha trascendido desde tiempos inmemoriales?

Le doy una pista: empieza por C y termina en ÓN (…) ¿fácil o difícil? Si le pareció sencillo y ya encontró la respuesta, continúe con el tercer párrafo. Si no logró descifrar el acertijo, por favor, lea los siguientes datos:

Primer dato: Es la razón por la cual más servidores públicos van a la cárcel en el mundo. Según un informe de la ONG Transparencia Internacional, seis de cada diez casos de esta enfermedad se presentan en el sector público.   

Segundo dato: El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define esta enfermedad como “Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él algo”. Si con estas pistas ya tiene más claro el panorama, amigo, ahora si lo invito a leer el artículo de Sala de Redacción.

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¿Ha escuchado usted alguno de los siguientes términos? Cohecho, concierto para delinquir o prevaricato. Pues bien, todos estos términos están relacionados con un hecho en particular: LA CORRUPCIÓN y aunque usted no lo crea, esta enfermedad aqueja a todo el planeta.

La ONG Trasparencia internacional desarrolla anualmente una investigación en la que califica el nivel de corrupción de todos los países del mundo. En el más reciente estudio (2016) se destacó una cifra aterradora: el 68% de los países del mundo tienen un serio problema de corrupción.  

Adicionalmente, se realizó un escalafón que determina el índice de corrupción internada de cada país, donde Colombia no salió bien librada, pues descendió 3 casillas respecto al año 2015, ocupando el puesto 90 entre 177 naciones. La verdad no me sorprende, si tenemos en cuenta la gran cantidad de casos de corrupción que han sonado en los últimos años en el país, ¿recuerda usted: el carrusel de la contratación, las cruzadas del DAS, la yidispolitica, Interbolsa, la crisis de las EPS. (Lea También: SOS por los líderes sociales de Colombia)

La cuestión es que en medio de tanta corrupción que aqueja a nuestra sociedad y de todos los casos relacionados con esta terrible enfermedad que a diario escuchamos, ¿logra comprender, cuando en los medios de comunicación, afirman que a una persona le imputan cargos por concusión o prevaricato? Estoy casi seguro que le resultan familiares los términos pero complejos al momento de entenderlos, por esta razón, en Sala de Redacción, hemos desarrollado un glosario, corto pero sustancioso, que le ayudará a entender un poco más sobre los crímenes asociados a la corrupción.

Para empezar, escogí  el delito más común y por el que juzgan anualmente a más personas en nuestro país; estoy seguro que usted lo ha escuchado bastante, este es el Concierto para delinquir o como yo le llamo: el delirio de los Vengadores (Marvel). Este acto delincuencial consiste en armar un plan por parte de un grupo de seres ‘superiores’ en contra de otros con el fin de hacer supuestamente el bien. Según el Código Penal de Colombia, es la ejecución de un acto criminal que tiene como objetivo hacer daño a una persona en particular o a un grupo determinado. La condena por llevar a cabo este delito puede variar si se comete un genocidio, desaparición, tortura, desplazamiento, homicidio, terrorismo, entre otros. Las condenas pueden ir desde los 3 hasta los 18 años de cárcel. El ejemplo más claro del delirio de vengadores son los grupos paramilitares, que asesinaron, violaron y despojaron de sus territorios a casi 20 millones de campesinos, con el ‘sublime’ propósito de ayudar a las Fuerzas Militares y policiales.

El segundo delito de corrupción más cometido en Colombia es el Peculado o el efecto invertido de Robín Hood. Esta falta jurídica es considerada como una de las más graves del país. Básicamente tiene que ver con la apropiación ilegal del patrimonio del estado, en palabras más castizas, es el acto ilícito de robar al estado, pero no como lo hacía Robín Hood, que le quitaba al rey para darle a los pobres, si no para agrandar las cuentas bancarias personales. Esta falta tiene establecida una pena que va entre los 10 y los 31 años de cárcel. El ejemplo más, pero más, recordado de este ilícito es el caso de los hermanos Nule, que desfalcaron al estado en más de 2000 millones de pesos, durante las obras de la troncal de Trasmilenio por la calle 26.

En el tercer escalón de las fechorías de corrupción más comunes en Colombia, encontramos el Concusión o el tradicional “y ¿cómo voy yo ahí?”.  El código penal de Colombia se refiere a este ilícito como el accionar de un servidor público por recibir una dádiva remunerada a cambio de un favor, es decir, es  la tajada que recoge un ejecutivo del estado por “colaborar” en determinado proceso de adjudicación de algún contrato. Por cobrar el  “y ¿cómo voy yo ahí?” una persona se puede someter a una pena entre 6 a 10 años de cárcel. El caso de Agro Ingreso Seguro es el ejemplo más evidente de este accionar, pues por medio de este programa de subsidios, que estaba enfocado a los campesinos, se benefició a varios terratenientes que no necesitaban de estos apoyos monetarios; por este caso de corrupción se condenó al exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias “Uribito”, por ser el principal responsable, pero él insiste en su inocencia...

El cuarto peldaño lo ocupa el ilícito llamado Prevaricato o mentalidad Lord Sidius (el villano de Star Wars). El argot del Derecho Penal lo define como el acto que comete un servidor público al utilizar las facultades de su cargo en contra de la ley, esto quiere decir que, el ‘poder’ adquirido por una persona, por medio del cargo que ocupa, es utilizado para el beneficio personal y no para el bien del país. Como lo hacía Sidius, el emperador de Star Wars, que utilizó su poder gubernamental a favor del lado oscuro. La pena privativa de la liberta en este caso va entre los 3 a los 8 años de cárcel. Un ejemplo claro de este delito es el caso de las chuzadas de DAS. María del Pilar Hurtado (directora del DAS 2007-2008) y Jorge Noguera (director del DAS 2002-2005), utilizaron el poder que tenían, por supuestas órdenes que venían desde la Casa de Nariño, para espiar a diferentes personalidades del país, en su gran mayoría fueron: periodistas, magistrados, políticos y funcionarios del estado. Por este escándalo, en el año 2011, el Presidente Juan Manuel Santos decretó la desaparición del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

En el quinto lugar, pero no menos terrible, encontramos el Cohecho o delito del capitolio (juegos del hambre). Esta fechoría la define el Código Penal como el acto de recibir para sí o para otros utilidades favorables. Así como en los juegos del hambre; el presidente Snow recibía, de los distritos más fuertes, sobornos para que el capitolio no suspendiera suministros de primera necesidad. Según el código penal de Colombia, el castigo judicial por cometer este acto delictivo es de 5 a 10 años de presión. Por estos días se ha destapado uno de los más recientes escándalos de corrupción en el país, que personifica las terribles cualidades del Cohecho: ¡El caso Odebrecht! Esta triquiñuela consistió en la aplicación de sobornos, realizados por la empresa anteriormente mencionada, para recibir a cambio varias adjudicaciones de contratos. por estos hechos ya han sido capturados varios servidores públicos.

Como se puede dar cuenta, la corrupción es una terrible enfermedad, que ha desestabilizado nuestra sociedad, volviéndola cada vez más corrompida y pareciera que no tuviera cura este padecimiento, pero quiero decirle que si la hay, el remedio está en nuestra manos, porque somos nosotros, los ciudadanos del común, los que tenemos el poder para acabar con esta terrible peste, y ¿sabe cómo? Con el cambio de mentalidad, dejando de lado la falta de interés por las hechos que están pasando a nuestro alrededor. No podemos seguir ignorando lo que está pasando cada día, la corrupción capta anualmente más de 50.000 millones de pesos al año y adivine de donde vienen ese dinero, del bolsillo suyo y el mío. Ese capital que se roban los corruptos, se podría utilizar perfectamente en salud, educación, infraestructura vial, ciencia, tecnología, etc. Yo lo invito hoy, amigo lector, a cambiar la mentalidad, a fomentar otro pensamiento que implique el interés por lo que pasa en el país. Recuerde, el cambio empieza en cada uno de nosotros.          

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